Normalmente asociamos las posibles negligencias sanitarias al personal facultativo. De hecho, la expresión negligencias médicas es la mas extendida para referirnos a los daños y secuelas acecidos en un centro sanitario como consecuencia del tratamiento dispensado o dejado de dispensar. Sin embargo, no podemos olvidar que, en un porcentaje elevado de casos, se dan acciones u omisiones que constituyen una mala praxis de enfermería. A ellos dedicaremos esta entrada de nuestro blog.

En efecto, los enfermeros, al igual que los médicos, pueden cometer errores o negligencias en el desarrollo de su labor profesional. Y por supuesto, en caso de que los mismos supongan un daño o un perjuicio para el paciente, son susceptibles de ser reclamados judicialmente, por idénticos cauces que los previstos para el caso de los médicos. Esto es mediante reclamación judicial por vía civil (cuando ocurra en la sanidad privada o cuando se ejerza la acción directa contra la compañía aseguradora del servicio público), administrativa (cuando se reclame al servicio público de salud) y penal (tanto en la sanitad pública o privada cuando se exige una condena penal).

 

Mala praxis en enfermería: menos casos, pero con consecuencias, en ocasiones, más graves

Estadísticamente el número de reclamaciones por mala praxis de enfermería es sensiblemente inferior que el número de reclamaciones que se interponen por negligencias médicas en sentido estricto. Sin embargo, sí es cierto que cuando tiene lugar una mala praxis de enfermería, las consecuencias suelen ser letales para los pacientes, bien por suponer graves secuelas, bien porque lleven al fallecimiento.

A continuación, mencionamos algunos ejemplos de casos en los que se produjo una mala praxis de enfermería y que llevó aparejada una condena:

  1. Dos enfermeros del Hospital Universitario Infanta Cristina resultaron condenados penalmente por un delito de homicidio por imprudencia profesional, por suministrar a una paciente de forma intravenosa un suero salino hipertónico al 20%, cuando lo prescrito médicamente fue un suero salino hipertónico al 5%. Los enfermeros llegaron a administrar dos sueros completos, ocasionando con ello a la paciente (que había ingresado en el Servicio de Urgencias con un cuadro banal) una hiperpotasemia que finalmente le causó la muerte.
  2. Un enfermero y dos auxiliares de enfermería del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid resultaron condenados penalmente como autores de un delito de homicidio por imprudencia profesional, por no adoptar las medidas establecidas por el Servicio de Psiquiatría y evitar que un paciente ingresado se suicidara. (Puedes acceder al enlace de este caso haciendo clic aquí).
  3. La Clínica SEAR (hoy Clínica Hestia) resultó condenada por la mala praxis del servicio de enfermería, por no realizar los preceptivos cambios posturales en una paciente inmovilizada y diabética. Ello le provocó una grave ulcera por presión (escara) que finalmente le ocasionó la muerte a consecuencia de una infección generalizada.
  4. Dos enfermeras se encuentran imputadas por un delito de homicidio por imprudencia profesional, por el fallecimiento de una menor de tan solo dos años, por, presuntamente, haber administrado dos/tres frascos de suero glucosado al 50% a velocidad de 250 ml/hora, cuando lo prescrito por el facultativo fue 40 ml de suero glucosado al 50% diluido en 500 ml de suero glucosalino 1/3 a pasar a 250 ml/h.
  5. Negligencia de una matrona (es una enfermera con especialización) en una clínica de Cordoba por no avisar al obstetra ante graves alteraciones en el registro cardiotocográfico que evidenciaban una situación de pérdida de bienestar fetal. El resultado fue el fallecimiento de la recién nacida.
  6. Condena a una clínica de Barcelona por una mala praxis del personal de enfermería por hacer caso omiso de las quejas y dolores referidos por una paciente ingresada tras ser sometida a una cirugía de columna.

En definitiva, las negligencias sanitarias más frecuentes en el personal de enfermería, suelen estar relacionadas con errores en la administración de tratamientos y en la omisión de información al personal médico de lo referido por los pacientes.