La infectología puede definirse como una especialidad médica que se encarga del estudio, la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades producidas por agentes infecciosos como bacterias, virus, hongos y parásitos.

La infectología se encuentra directamente relacionada con otras dos especialidades: medicina interna y pediatría siendo incluso en algunos países una subespecialidad de esas especialidades.

Los procesos infecciosos son quizá la causa mas habitual de una consulta médica tanto en los servicios de urgencias como de atención primaria. Diferenciar, si se trata de una infección banal autolimitada, de un proceso infeccioso grave (por ejemplo, por un neumococo o un meningococo) es capital a la hora de determinar las actuaciones a seguir.

Dado que las infecciones (en cualquier de sus variantes) son las causantes de mayor número de consulta, es lógico afirmar que también, están detrás de la mayor parte de las negligencias médicas que se producen. Estas son fundamentalmente las siguientes:

 

1# Retraso diagnostico

El principal problema relacionado con las infecciones es el retraso en el diagnóstico de las mismas, en la mayor parte por la banalización de la sintomatología por parte del facultativo. En parte también porque en ocasiones, en medio de una epidemia de un determinado virus, el exceso de confianza hace que se pase por alto un paciente con clínica relativamente similar pero que padece una infección bacteriana grave.

Como ejemplo podemos citar un caso tramitado en el despacho de un paciente joven, de menos de cuarenta años de edad, que acudió en varias ocasiones a su centro de salud aquejado de dificultad respiratoria, diarreas y otros síntomas. Por dos veces los facultativos entendieron que se trataba de una gastroenteritis vírica y le pautaron medidas genéricas (reposo hidratación…). La consecuencia de todo ello, es que al tercer día, cuando acudió de nuevo al centro de salud tuvo, que ser evacuado de urgencia a un hospital en situación de shock séptico. Como consecuencia de ello le fueron apuntadas las dos piernas, un brazo, y todos los dedos de la mano que conserva.

Aunque el caso que hemos expuesto como paradigmático de los retrasos diagnósticos en infecciones, lo cierto es que como norma general, es en la especialidad de pediatría donde más habitualmente se producen y por desgracias, donde más consecuencias suelen tener.

 

2# Deficiente tratamiento

En otras ocasiones, menos habituales, la negligencia médica tiene lugar, como consecuencia de un insuficiente tratamiento. Es decir, el proceso diagnóstico de la infección se lleva a cabo en tiempo y forma. Sin embargo, a la hora de pautar el tratamiento, este no es el acorde a los protocolos, guías clínicas o ficha técnica del medicamento, lo que en algunos casos supone que se genere una resistencia por parte del germen.

3# Infecciones nosocomiales

La infecciones nosocomiales  son infecciones adquiridas durante la estancia en un hospital y que no estaban presentes ni en el período de incubación ni en el momento del ingreso del paciente. Las infecciones que ocurren más de cuarenta y ocho horas después del ingreso suelen considerarse nosocomiales.

Es importante destacar que el simple hecho de sufrir una infección durante el tiempo que se permanece ingresado en un centro hospitalario no es sinónimo de una negligencia médica. Al contrario, la norma general suele que no sea así. El contagio de una infección nosocomial solo podrá considerarse una negligencia cuando sea consecuencia de no haber atendido las normas y protocolos sobre profilaxis y asepsia. También puede incurrirse en responsabilidad, por el retraso en el diagnóstico y tratamiento una vez producido el contagio.