Negligencias médicas: Colonoscopia

La colonoscopia se define como “Exploración o examen visual del interior del colon mediante un colonoscopio”

Dicha prueba diagnóstica (para la que se requiere la firma de un consentimiento informado por parte del paciente) está indicada tanto para diagnosticar o descartar diversas patologías (cáncer, pólipos, diverticulitis, síndrome de Crohn…) como de forma rutinaria a partir de los 50 años.

Al igual que el resto de intervenciones, la colonoscopia puede suponer riesgos para la integridad y vida del paciente. Aunque bien es cierto, que, en la actualidad, es una técnica muy segura en la que existe un riesgo muy bajo de complicaciones. De hecho, lo habitual es que cuando se produce una complicación, ésta tenga su origen en el estado previo del paciente, mas que una mala praxis del encargado de su realización.

Sin embargo, pese a lo referido en el párrafo anterior, en ocasiones los daños para el paciente, derivan de una negligencia médica. Existen tres casos en que los daños generados durante la realización de una colonoscopia pueden relacionarse con una negligencia médica:

  1. Ausencia de consentimiento informado. En efecto, la realización de una colonoscopia, debe ir precedida de la suscripción por parte del paciente de un consentimiento informado en el que se le especifique claramente en que consiste la prueba, sus riesgos generales y específicos, así como posibles alternativas diagnosticas a dicha prueba. Si dicho documento no se ha suscrito (o si el mismo es incompleto o se firmó meses antes de la realización de la prueba) y surgen daños para el paciente, existiría una vulneración de la lex artis que daría lugar a una condena por negligencia médica.
  2. Incorrecta realización de la colonoscopia: Durante la realización de esta prueba, pueden surgir complicaciones, ello no implica, necesariamente, que haya acaecido una negligencia médica. El riesgo más habitual es que se produzca una perforación intestinal y la misma no tiene porque ser consecuencia de una mala praxis médica. Puede serlo, cuando la perforación se produce como consecuencia de una incorrecta realización de la técnica, y también cuando se produce un daño desproporcionado.
  3. Post-colonoscopia: La negligencia más habitual es la que consiste en no diagnosticar de forma precoz una perforación intestinal. Hemos visto que una perforación intestinal, no tiene porque constituir siempre una negligencia médica, ahora bien, cuando existen signos y síntomas de la misma si que constituye una negligencia médica no adoptar de forma inmediata las medidas diagnósticas y terapéuticas oportunas. Y ello por cuanto al perforarse el intestino, se produce una peritonitis que puede desembocar una sepsis grave que haga peligrar incluso la vida del paciente.

Los daños que puede provocar una incorrecta realización de una colonoscopia y/o el retraso en el diagnostico de una perforación van desde el fallecimiento hasta una la necesidad de una colostomía de forma temporal o definitiva.

Si ha sufrido algún daño tras la realización de una colonoscopia y cree que puede haber sido víctima de una negligencia médica, le recomendamos que consulte con un abogado especialista en derecho sanitario.

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