En esta ocasión abordaremos los casos de negligencias médicas que pasan por ser los más duros de afrontar, aquellos que se producen sobre los niños. Al igual que ocurre en el caso de los adultos, los niños pueden sufrir una negligencia médica con mayores o menores consecuencias para su salud o incluso su vida. De hecho, dada la pluralidad de infecciones y patologías que se producen durante la infancia, los niños se encuentran más expuestos a sufrir un error médico.

 

¿Cuáles son las negligencias medicas más habituales en niños?

En la experiencia acumulada a lo largo de los años en nuestro despacho, podemos decir que las negligencias médicas en niños más habituales en los hospitales y centros de salud españoles son las siguientes:

1- Parálisis cerebral tras el parto. Se da cuando la asistencia durante el parto no es correcta, por ejemplo, por no proceder a la realización urgente de una cesárea cuando existe una situación de riesgo de pérdida de bienestar fetal (alteraciones en el registro cardiotocográfico, presencia de meconio…) Puede acceder a algún ejemplo haciendo clic aquí.

2- Error o retraso diagnostico de meningitis. Es uno de los casos más habituales, y en la mayor parte de las ocasiones se debe a un exceso de confianza por parte del facultativo, cuando la sintomatología es coincidente con algún brote vírico. La causa fundamental que suele estar detrás de lo errores o retrasos diagnósticos de la meningitis bacteriana, está en no proceder con una adecuada anamnesis, y sobre todo con no realizar las exploraciones protocolizadas en estos casos como la rigidez de nuca, el signo de Brudzinsky o el signo de Kerning (saber más).

3- Error o retraso diagnóstico de infecciones graves bacteriemias. Lo niños a lo largo de su vida sufrirán numerosos procesos infecciosos. La mayor parte de ellos serán infecciones víricas que no comprometen su vida. Sin embargo, en ocasiones, las infecciones no resultaran banales al tener detrás determinados tipos de bacterias como el neumococo. La omisión de exploraciones y sobre todo de pruebas diagnósticas para discriminar unos casos de otros pueden suponer una negligencia médica.

4- Error o retraso diagnóstico de leucemia. Como es bien sabido la leucemia ocasiona alteraciones en la coagulación de la sangre. Un retraso en el diagnostico de la misma, puede ocasionar tales alteraciones de la coagulación que pueden llevar al fallecimiento del niño como consecuencia de las mismas (no de la leucemia en sí que en según lo casos puede tratarse sin que necesariamente debe ocasionar el fallecimiento o secuelas).

5- Extravasaciones de vías. Es una de las negligencias en niños que más se repite, y que suele venir originada por dos razones fundamentales, a saber: incorrecta colocación de la vía (por ejemplo que no se canalice sobre la vena) y por un inadecuado control de la vía (a diferencia de lo que ocurre con un adulto un recién nacido no puede informar sobre el dolor), lo que en connivencia con los movimientos del menor, puede contribuir a la extravasación de contenido y que el mismo ocasiones mayores o menores daños, que pueden ir desde una simple herida, hasta la amputación de miembros, pasando, por grandes quemaduras.

6- Errores en la administración de medicación. Son unas de las negligencias que, desgraciadamente, más se producen sobre todo en lo que se refiere a las dosis de administración (al tener tan poco peso, un error en la dosis de un fármaco puede tener trágicas consecuencias), y a los errores en sentido estricto, es decir confusión de un medicamento con otro. Recordamos un caso similar, que puedes revisar accediendo a este enlace.

7- Torsión testicular. El periodo de mas incidencia de la torsión testicular de un varón es en los primeros meses de vida y entre los 12 y 18 años de edad. Su diagnostico precoz resulta vital para evitar la pérdida del testículo, porque si el tratamiento (la destorsión) se retrasa más allá de las 6 horas desde el comienzo de los síntomas es muy difícil que pueda evitarse la pérdida del mismo.

8- Retraso diagnóstico de cataratas congénitas. Mientras que el padecer de cataratas en un adulto puede solucionarse mediante una intervención, relativamente sencilla y segura, cuando las cataratas aparecen en un recién nacido, si las mismas no son diagnosticas y tratadas de forma precoz (en las primeras semanas de vida) ocasionaran serios déficits visuales en el menor de forma crónica. Las cataratas pediátricas que aparecen al nacimiento deben ser solventadas lo más precozmente posible, porque la inmadurez del sistema visual en un niño ocasiona que no se desarrolle la visión si se interrumpe la llegada de luz a la retina. Numerosos estudios muestran la existencia de un periodo crítico visual de desarrollo durante el cual el sistema visual inmaduro debe ser estimulado por la formación de imágenes nítidas en la retina para permitir un desarrollo visual correcto. Si esta estimulación no ocurre, se producirá una profunda e irreversible ceguera (ambliopía).

¿Quién debe reclamar cuándo el que sufre una negligencia médica es un menor de edad?

Cuando el paciente que sufre la negligencia es un niño, el mismo no cuenta con capacidad legal para comparecer en juicio. Por tanto, si quiere reclamarse judicialmente una indemnización (o la depuración de responsabilidad penal de los responsables), deberá realizarse mediante una reclamación instada por los titulares de la patria potestad del menor (o la persona que tenga atribuida su tutela) en nombre y representación del menor. Si la negligencia ha tenido repercusiones para la unidad familiar (piénsese por ejemplo situaciones de parálisis cerebral que ocasionan un grave compromiso de la economía familiar), la reclamación deberá formularse además de en nombre del menor en nombre de sus padres o tutores.

Plazo de prescripción

En las negligencias ocurridas en niños, son de aplicación los plazos generales de prescripción. Sin que, el hecho de que el menor no tenga capacidad legal para comparecer en juicio, suponga que el computo del plazo se retrae hasta su mayoría de edad. Por tanto, si un niño es víctima de una negligencia serán sus padres o tutores quienes deban reclamar judicialmente dentro de los plazos generales de prescripción.

 

Protocolos de la Asociación Español de Pediatría como referente

Para determinar si una actuación u omisión médica realizada sobre un niño es constitutiva de una negligencia médica, es indispensable atender a los protocolos y documentos de consenso de la Asociación Española de Pediatría (AEP), sociedad de la que son miembros la practica totalidad de los médicos especialistas en pediatría de España.