Tipos de parálisis cerebral causadas por un error médico


Cuando se emplea la expresión “parálisis cerebral” no se está haciendo referencia a una enfermedad específica. La parálisis cerebral es un término que describe trastornos motores (del movimiento) ocasionados por un daño cerebral.

Existen cuatro tipos de parálisis cerebrales. Son los siguientes:

  • Parálisis cerebral espástica: este es el tipo más común. La espasticidad hace referencia a un determinado tipo de aumento de tono muscular que provoca rigidez muscular y afecta el movimiento. Las dificultades para mover los miembros hacen que resulte difícil caminar, pero si la parálisis cerebral es leve, quizás esta dificultad únicamente afecte determinadas actividades como, por ejemplo, correr. También se podrían tener dificultades para formar palabras cuando se habla.
  • Parálisis cerebral discinética (distónica o atetósica): este tipo de parálisis causa movimientos musculares lentos e involuntarios y movimientos bruscos que pueden ser repetitivos. La parálisis cerebral atetósica puede dificultar el habla porque podría resultar difícil controlar la lengua, la respiración y las cuerdas vocales. Es posible que se asocien problemas de audición.
  • Parálisis cerebral atáxica: afecta a la coordinación y el equilibrio en los niños, haciendo que resulte difícil estimar la posición del cuerpo en relación a los objetos que les rodean. También debilita los músculos y causa temblores. Es posible que el niño tenga dificultades para caminar derecho.
  • Parálisis cerebral hipotónica: hipotonía implica la disminución del tono muscular y causa flacidez. Un niño hipotónico, por ende, no se sienta sin ayuda hasta mucho más tarde en su desarrollo y tendrá dificultades para aprender a caminar.

 

Negligencias médicas que ocasionan una parálisis cerebral

Según los diferentes estudios realizados hasta la fecha, las causas principales de una parálisis cerebral derivan de:

  • Sangrados en el cerebro;
  • Infecciones cerebrales (encefalitis, meningitis, infecciones por herpes simple);
  • Traumatismo craneal;
  • Infecciones en la madre durante el embarazo;
  • Ictericia no tratada;
  • Lesiones al cerebro durante el proceso de parto.

Partiendo de la anterior enumeración, podemos afirmar que la inmensa mayoría de las parálisis cerebrales que tienen su origen en una negligencia médica están relacionadas con el proceso del parto, así como en el tratamiento de procesos infecciosos cerebrales como la meningitis.

Por lo que se refiere al proceso de parto, el advenimiento de la parálisis cerebral suele ser consecuencia de retrasar de forma injustificada la adopción de medidas protocolizadas por la SEGO como suele ser la medición del pH de la calota fetal ante la existencia de alteraciones en la monitorización que hagan sospechar una pérdida de bienestar fetal y, sobre todo, el no realizar una cesárea a tiempo cuando existe indicación para ello (más información).

Para que se pueda establecer una relación de causalidad entre la parálisis cerebral y la pérdida de bienestar fetal como consecuencia de un periodo de hipoxia durante el parto (ya sea por rotura uterina, vueltas de cordón, aspiración de meconio…), según la SEGO deben darse estos 4 criterios:

  • Evidencia de acidosis metabólica en la sangre de la arteria umbilical fetal obtenida tras el parto (pH menor de 7 y déficit de bases igual o superior a 12 mmol/L).
  • Comienzo temprano de encefalopatía neonatal severa o moderada en niño nacidos a las 34 semanas o más de gestación.
  • Parálisis cerebral del tipo cuadriplejia espástica o discinética.
  • Exclusión de otras etiologías identificables como un traumatismo, trastorno de coagulación, enfermedades infecciosas o alteraciones genética.

En relación con la meningitis, se trata de una emergencia médica y de una patología tiempo-dependiente, de tal manera que el mas mínimo retraso en su diagnóstico y tratamiento repercutirá en las posibilidades de supervivencia y en la existencia o no de secuelas, siendo una a de las más graves la parálisis cerebral. Sentado lo anterior, en estos casos, la negligencia médica que se presenta con mayor frecuencia es, precisamente, la del retraso en el diagnóstico y tratamiento indicado (punción lumbar, administración de tratamiento antibiótico precoz, medidas de control de la presión intracraneal…).

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