Indemnizado un paciente por la hipoxia sufrida durante una broncoscopia en la que no estuvo presente un anestesista


Un cliente de Atlas Abogados ha sido indemnizado con 850.000 euros tras alcanzarse un acuerdo extrajudicial con una Consejería de Sanidad. El acuerdo suscrito, como es habitual en estos casos, recoge un cláusula de confidencialidad, por lo que no es posible consignar datos del centro donde acontecieron los hechos.

En síntesis, el paciente acudió al servicio de urgencias de un hospital público en octubre del año 2017 por un cuadro catarral de varias semanas de duración. Se acordó su ingreso para estudios mediante la realización de un TAC y una  broncoscopia.

Se le realizó una primera broncoscopia, en la que la valoración preanestésica corrió a cargo del S. de anestesia, determinándose un riesgo ASA II.  Durante la prueba estuvo presente el anestesista. La prueba se desarrolló sin incidencias.

Unos días más tarde se decidió realizar  una nueva broncoscopia para tomar muestras y realizar biopsia. En esta ocasión la valoración preanestésica fue realizada por el S. de Neumología calificándose el riesgo como ASA I. 

La prueba se realizó con sedación profunda, administrándose 150 mg de Propofol y durante la misma no estuvo presente un anestesista; se produjo una desaturación grave al 63%. En ese momento, se avisó al servicio de anestesia.

A la llegada del anestesista se procedió al aspirado de la sangre y a la APERTURA DE UNA VÍA AÉREA. Es decir, que la misma se había ocluido durante la prueba, de tal manera que la caída de la saturación (en definitiva, la hipoxia por el paciente) fue consecuencia de una oclusión de la vía aérea derivada del proceso anestésico. 

El paciente estuvo al menos cinco minutos en situación de hipoxia. Una vez revertida la situación se le realizaron diversas pruebas diagnósticas. Entre ellas un TAC cerebral en el que se evidenciaron:

lesiones isquémicas agudas en ambos hemisferios cerebrales, en localizaciones limítrofes tanto entre ambas arterias cerebrales anteriores como arterias cerebrales medias o entre arterias cerebrales medias y arterias cerebrales posteriores, en relación con el diagnóstico previo de daño hipoxico anoxico difuso.

En abril del año 2018 el INSS concedió al paciente una incapacidad permanente en grado de Gran Invalidez como consecuencia de la encefalopatía hipóxica sufrida con secuelas de espasticidad en miembro inferior  izquierdo, anosognosia, agnosia visual y extinción sensitiva izquierda. 

El acuerdo ha sido alcanzado al reconocerse por parte de la Administración la existencia de una mala praxis médica:

  1. Al haberse realizado una sedación profunda con Propofol por un facultativo (neumólogo) que no está autorizado para ello. Según la ficha técnica de la Agencia Española del Medicamento su uso solo está autorizado por médicos anestesistas e intensivistas (estos último siempre que lo administren  en una unidad de cuidados intensivos). 
  1. Y por no haber estado presente un anestesista durante la realización de la broncoscopia, dado que de haber sido así, no se habría producido la desaturación grave que ocasionó las severas secuelas que padece el paciente.

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