Sin duda, dentro de las negligencias médicas mas habituales se encuentran los casos en los que se produce el alta precipitada de pacientes cuya clínica aconseja permanecer más tiempo ingresados bajo observación. Ya sea en casos de pacientes que se encuentren en plantas de hospitalización, como en el de los que acuden a un servicio de urgencia hospitalaria.

Por fortuna, las consecuencias de este tipo de negligencia no suelen ser graves, aunque hay casos en los que sí sé llegan a producir importantes secuelas e incluso el fallecimiento.

 

¿Por qué se producen tantas altas prematuras?

El presupuesto con el que cuenta la sanidad publica en España es limitado. Por ello, los recursos disponibles en los servicios públicos de salud, son también limitados. Esto hace necesaria una optimización de los recursos disponibles. Un paciente ingresado supone un gasto y una cama hospitalaria que no puede ser ocupada por otro paciente.

Así las cosas, los gestores sanitarios e incluso los facultativos en su labor, deben aunar la seguridad del paciente y el uso adecuado de los recursos económicos y materiales disponibles. De tal manera que el paciente deberá permanecer ingresado solo durante el tiempo que resulte necesario en función de su estado, para evitar incurrir en sobrecostes y que otro paciente que necesite ser ingresado no disponga de plaza. Pero con independencia de cuestiones económicas, si el estado de un paciente aconseja que se mantenga ingresado, no puede ni debe procederse al alta por cualquier otro tipo de razones distintas a las estrictamente clínicas.

Mucho se ha discutido sobre las razones por la que se producen las altas prematuras, y aunque hay que sostiene que el móvil económico puede estar detrás (reducción de costes), lo cierto es que, en la mayor parte de los casos, las altas precipitadas son consecuencia de un error o negligencia. Al no valorarse adecuadamente la clínica y el estado del paciente, se acuerda un alta a domicilio, cuando en realidad, su estado aconseja su permanencia con seguimiento médico.

 

¿Qué consecuencias puede tener un alta prematura para un paciente?

Pueden ser de muy diversos tipos y trascendencia. En los casos menos trascendentes puede suponer la necesidad de reingresar al paciente y prolongar sus tratamientos y recuperación. En los casos más graves, puede suponer un agravamiento se su padecimiento, secuelas graves e incluso la muerte.

Como ejemplos pueden citarse un par de casos:

  • Paciente que ingresa en un servicio de urgencias con un fuerte dolor de cabeza al que se administra tratamiento analgésico con mejoría de la clínica por lo que se acuerda el alta sin llevar a cabo prueba diagnóstica alguna. Poco después sufre un infarto cerebral por el que acaba falleciendo.
  • Paciente ingresado en planta tras ser sometido a una cirugía digestiva. Recibe el alta a domicilio presentando febrícula y leves alteraciones analíticas. Horas más tarde de recibir el alta debe ingresar y ser reintervenido por una peritonitis.

Para evitar las consecuencias perniciosas que puede acarrear un alta prematura, la mejor solución es abordar la cuestión abiertamente con el facultativo, exponiendo aquellos motivos por los que se entiende que no procede el alta.