Muchos son los problemas que pueden surgir cuando nos ponemos en manos de los profesionales de la salud y estos incurren en una negligencia médica. Las consecuencias pueden ser realmente graves.

Una negligencia médica se produce al haber una mala praxis por parte del personal sanitario por acción u omisión. Esto produce, en numerosas ocasiones, daños físicos o morales al paciente.

Algunas de las negligencias médicas más comunes son los errores en el diagnóstico, la prescripción inadecuada de medicamentos, la transmisión de enfermedades durante una transfusión de sangre u olvido de material quirúrgico dentro del cuerpo del paciente.

En este artículo vamos a centrarnos en una negligencia común como es la resultante del postoperatorio. Esta, suele ser consecuencia de un incorrecto seguimiento del paciente tras la realización de una cirugía.

Tras una operación, la recuperación del paciente corre a cargo del médico que le atendió. En todo caso, una asistencia de calidad implica que existan unas directrices clínicas y éticas para tomar decisiones y aplicarlas correctamente.

Pero, ¿Por qué se producen errores médicos?

Cuando un médico se equivoca, debemos reflexionar sobre el por qué. Puede que la causa se deba a un problema de organización, pero esto no es justificación alguna para que ocurra.

Se debe dar seguridad al paciente en todo momento. Las operaciones deben realizarse correctamente y la atención tras ellas no debe incluir una negligencia en el postoperatorio, ya sea por cuestiones de organización o de cualquier otro tipo.

Debe tenerse siempre presente a los pacientes, así como los daños y consecuencias que pueden producirse tras una negligencia médica. Los daños pueden ser graves, incluso el caso puede acabar en el fallecimiento de la persona.

La importancia de seguir un buen postoperatorio

El resultado de una buena operación no acaba en el quirófano.

El equipo médico tiene especial relevancia a la hora de que todo salga bien durante una operación. Pero no todo acaba aquí, ni siquiera cuando la operación ha sido todo un éxito.

Es difícil precisar en qué momento puede afirmarse que una operación ha finalizado con éxito. Podríamos decir que acaba cuando el paciente ya no sufre los problemas que le han llevado a iniciar la intervención. También, podríamos decir que acaba cuando no remiten los problemas y el paciente no sufre dolor o las consecuencias de la operación.

En todo caso, para que una operación tenga éxito es preciso un adecuado seguimiento postoperatorio.

Se debe seguir una evaluación posterior. Se le deben dar las indicaciones correctas a los pacientes para que ellos mismos sepan actuar en esta fase final y asegurarnos de que todo acaba bien.

Cada paciente es un mundo aparte, por lo que la actuación será diferente en cada caso. Por lo tanto, los procesos en el postoperatorio serán tan diferentes como tipos de personas e intervenciones haya.

¿Cuáles son los procesos más comunes tras una operación?

En cualquier caso, lo más importante es mantener reposo, curar las heridas que hayan quedado. Mantener limpias las vendas, en caso de tenerlas, para prevenir infecciones.

El médico debe prescribir correctamente los medicamentos que el paciente tiene que tomarse: analgésicos, anti inflamatorios, relajantes musculares, antibióticos, etc.

A pesar de todo, es posible que los médicos nos hayan dado todas las indicaciones correctamente pero el paciente decide no seguirlas. En este caso no estaríamos incurriendo en una negligencia médica.

En caso contrario, debes contar con una red de profesionales que te ayuden a reclamar en caso de que hayas tenido este problema: en Atlas Abogados podemos asesorarte.