Las pruebas de diagnóstico están directamente relacionadas con las negligencias médicas. En efecto, en no pocas ocasiones la muerte o las secuelas de un paciente son consecuencia de no haber realizado en tiempo y forma una prueba diagnóstica, o también por no interpretarla de forma correcta correlacionándola con la clínica que presenta el paciente.

 

Definición y ejemplos

Por prueba diagnóstica en lenguaje coloquial se entiende todo aquel conjunto de estudios que pueden realizarse sobre un paciente para determinar o descartar la presencia de un padecimiento.

Una definición más precisa es la realizada por parte del SERGAS:  cualquier proceso, más o menos complejo, que pretenda determinar en un paciente la presencia de cierta condición, supuestamente patológica, no susceptible de ser observada directamente (con alguno de los cinco sentidos elementales). Es decir, que no se suelen considerar como pruebas diagnósticas a los sentidos cuando evalúan la presencia de algún signo patológico

Dentro de las mismas se incluyen, por ejemplo, analíticas, cultivos, mamografías, endoscopias, radiografías, escáneres y un largo etc.

Ausencia de pruebas diagnósticas, retraso diagnóstico y obligación de medios

Una de las negligencias médicas más habituales, es la que se produce como consecuencia de la no realización de estudios diagnósticos indicados en función de la sintomatología del paciente. Lo que da lugar a un injustificado retraso diagnóstico con los consiguientes daños y perjuicios para la vida e integridad del paciente.

La no realización (o el retraso) de una prueba diagnóstica indicada supone un incumplimiento de la obligación de medios (a este respecto puede leer el post que en su día escribimos sobre dicha cuestión haciendo clic aquí) según la cual el médico está obligado a poner todos los medios disponibles al servicio del paciente con la finalidad de obtener su curación (pero no está obligado a conseguir siempre y en todo caso la sanación del paciente, pues ello sería una obligación de resultado de cumplimiento imposible).

El paciente no cuenta con un derecho universal a que le sean realizadas todas aquellas pruebas diagnósticas que desee. A lo que tiene derecho es a que se le sean realizadas aquellas que estén indicadas (en protocolos, guías clínicas…) en función de su estado y sintomatología. Cuando ello no es así y tiene consecuencias para el paciente, podemos hablar de negligencia médica.

 

Veamos algunos ejemplos:

  • Cáncer. El caso patognomónico es el retraso diagnóstico de un cáncer, por no realizar pruebas diagnósticas de forma precoz:
  • Retrasar la realización de una biopsia y análisis por anatomía patológica del lunar sospechoso que finalmente resulta ser un melanoma.
  • Paciente con periodos de diarrea seguidos de otros con estreñimiento, dolor abdominal y con notable pérdida de peso (sin causa aparente que lo justifique) al que no se realiza una colonoscopia…
  • Infarto agudo de miocardio. Paciente fumador obeso e hipertenso que acude con dolor torácico al que no se realiza analítica de encimas.
  • Retraso en la realización de punción lumbar en un paciente con fuerte cefalea, fiebre y rigidez de nunca.
  • Shock séptico. No realización de analítica y cultivo ante una posible septicemia incipiente.
  • No realización de escáner urgente ante la sospecha clínica de un accidente cerebrovascular.

Existen cientos de ejemplo posibles, y casi con seguridad, es posible afirmar, que la no realización o el retraso de las pruebas de diagnóstico, constituye el mayor porcentaje   de demandas por negligencia médica en España.

 

Incorrecta interpretación de una prueba diagnóstica: error de diagnóstico

En otras ocasiones la posible negligencia, viene no tanto por no realizar en tiempo una prueba diagnóstica, sino por su incorrecta interpretación, por ejemplo, en un TAC no evidenciar la presencia de una masa sospechosa, en una analítica no fijarse en el tipo de leucocitos que aparecen elevados, para determinar si se trata de una infección vírica o de una posible infección bacteriana; errar en el diagnóstico en una muestra remitida a anatomía patológica…

 

Negligencia médica durante la propia realización de una prueba diagnóstica

En última instancia nos encontramos con aquellos supuestos en los que negligencia médica tiene lugar con ocasión de la prueba diagnostica y concretamente por su incorrecta realización. Algunos ejemplos de ellos pueden ser:

  • No controlar las constantes del paciente durante la realización de una broncoscopia en al que se ha empleado Propofol para sedar al paciente.
  • No comprobar posibles alergias al yodo cuando se van realizar pruebas de imagen con contraste.
  • La realización de una endoscopia con manifiesta impericia.