El origen de la figura, creada en el algunas comunidades autónomas, con el nombre del defensor del paciente lo encontramos en la institución del Defensor de Pueblo. El defensor del paciente se constituye como una suerte del Defensor de Pueblo, cuyo ámbito de actuación se centra, única y exclusivamente, en el ámbito sanitario de la comunidad autónoma en cuestión.

En la primera década del siglo XXI diversas comunidades crearon un órgano específico cuya misión era la defensa de los derechos y libertades de los usuarios de la sanidad pública. Algunos ejemplos fueron Extremadura, Madrid, Cataluña…

Sin embargo, la evolución y experiencia acumulada en estos años ha puesto de manifiesto la carencia de dichas instituciones para velar por los derechos de aquellas personas que han sido víctimas de una negligencia médica, entre otras cuestiones por las siguientes:

  • Su propia integración en el servicio de salud, a la postre responsable último del daño, lo que en muchos casos se traduce en una falta de imparcialidad y objetividad.
  • Su imposibilidad para adoptar decisiones vinculantes, lo que, de facto, los convirtió en organismos sin capacidad de actuación y decisión.
  • No interrupción de los plazos de prescripción. Las reclamaciones que los pacientes formulan antes dichos organismos NO interrumpen los plazos de prescripción existentes para iniciar actuaciones judiciales reclamando por la negligencia médica sufrida.

De esta manera, aun cuando siguen funcionamiento en algunas comunidades autónomas, lo cierto, es que aquellas personas que hayan sido víctimas de una negligencia médica, no verán salvaguardados sus derechos si solo acuden a una de estas instituciones.

Con idéntico nombre, Defensor del Paciente, surgió hace unos años una asociación de víctimas de negligencias médica (de tipo privado) y que relación alguna guarda con las entidades administrativas surgidas en diversas comunidades con nombre similar.

En resumidas cuentas, el defensor del paciente, cuando de una negligencia médica se trata, no puede ser sino un abogado especialista en negligencia médicas que, como tal, haga valer los derechos que asisten al paciente para ser resarcido por los daños que le hayan sido provocados.