A la hora de someterse a una intervención, siempre es mejor toparse con un mal cirujano que con un mal anestesista”. Es una expresión que se oye en no pocas ocasiones en el entorno sanitario. Probablemente no le falte razón, porque el anestesista es la persona de la que depende nuestra vida durante la realización de una operación en la que se ha administrado una anestesia general. Él controla nuestras constantes vitales y es el encargado de tomar, en cuestión de segundos, decisiones vitales en caso de que acontezca cualquier imprevisto (como una desaturación, caída de la frecuencia cardiaca…) que puede marcar la diferencia entre la vida o la muerte.

Sin embargo, las responsabilidades o funciones de un anestesista van mucho mas allá de llevar a cabo procesos de anestesia general y controlar las constantes del paciente. Un especialista en traumatología y cirugía ortopédica opera caderas, hombros, rodillas… un cirujano cardiovascular implanta stend, realiza cateterismos cardiacos bypass coronarios… un neurocirujano realizar intervenciones en el sistema nervioso… Pero en todas ellas, está siempre presente un anestesista.

Además, los anestesistas intervienen en ámbitos como: la medicina para el dolor de larga duración; los cuidados intensivos; es el encargado de realizar los preoperatorios en prácticamente toda clase de intervenciones, sean de la especialidad que sean (de la valoración del riesgo anestésico, que el mismo realice dependerá incluso que la intervención pueda o no realizarse); participa en los partos, en procesos de infiltraciones, en las unidades de reanimación…

 

Escasez de anestesistas

Sin duda este el es principal problema, en cuanto a negligencias médicas se refiere, de los casos relacionados con la especialidad de anestesia en términos absolutos y con la anestesia general en particular. Y es un problema estructural. España cuenta con muchos menos anestesistas de los que se precisan y prueba de ello son las numerosas noticias que se publican con cierta frecuencia sobre anulación de operaciones, cierres de plantas… en distintos centros por falta de especialistas en anestesia. Como ejemplo pueden citarse estas dos noticias a las que puede acceder haciendo clic aquí o aquí.

De dichas circunstancias derivan la mayoría de negligencias médicas relacionadas con la anestesia en España. Desde el retraso o imposibilidad de realizar intervenciones por audiencia de anestesistas, al hecho de llevarlas a cabo con un anestesista para varios quirófanos de forma simultánea.

 

Intrusismo profesional, colonoscopias, endoscopias, broncoscopias

Directamente emanado de cuanto acabamos de decir, deriva el hecho de que la especialidad de anestesia, sea sin duda en la que mayor intrusismo se produce. En efecto, la escasez endémica de anestesistas, lleva a que la vida y la salud de miles de pacientes sea puesta en grave peligro a diario en los hospitales españoles. Nos explicamos. Existen gran cantidad de pruebas diagnósticas, para la que se requiere una anestesista general o una sedación profunda, como por ejemplo colonoscopias, endoscopias, broncoscopias, y sin embargo, las mismas son llevadas a cabo sin la presencia de un anestesista tal y como prescriben la Sociedad Española de Anestesiología y Reanimación (SEDAR) o la American Society Anesthesiologists (ASA) poniendo en inasumible riesgo la vida y la seguridad de los pacientes, en aquellos casos, en los que acontezca alguna complicación. Las consecuencias de ello en algunos casos resultan catastróficas llevando al paciente a una situación de coma vigil o estado vegetativo permanente.

 

Negligencias del anestésica estrictu sensu

Nos referimos en este punto a aquellos casos en los que la negligencia médica surge por una acción u omisión directamente imputable al especialista en anestesia. Estos son los casos más frecuentes:

  1. Las relacionadas con el preoperatorio. Incorrecta realización del estudio preoperatorio por cuestiones como no indagar sobre posibles alergias; no realizar una correcta valoración del riesgo anestésico; o no valorar cuestiones especificas como la existencia de cuello corto, especiales dificultades para la intubación…
  1. Ausencia en quirófano. Aquellos casos (sobre todo en cirugías de larga duración) en los que el anestesista decide ante “la buena marcha de la intervención” tomarse un respiro y abandonar el quirófano y en ese momento acontece una alteración de las constantes.
  1. Error en las dosis administradas.
  1. Incorrecta vigilancia y control del paciente en unidades de reanimación.
  1. Incorrecta realización de procesos de infiltración.