La geriatría puede definirse como una especialidad médica dedicada al estudio de la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la rehabilitación de las enfermedades en las personas de la tercera edad.

La singularidad de los pacientes de esta especialidad, fundamentalmente, por la fragilidad intrínseca al envejecimiento del ser humano, lleva a que deban extremarse las precauciones ante cualquier padecimiento por muy banal que pueda parecer en un principio, pues de lo contrario un padecimiento a priori sin importancia puede acarrear graves consecuencias.

El escenario desde luego no es el más halagüeño, pues al envejecimiento de la población se suma una carencia de especialistas en geriatría, lo que arroja como resultado un peligroso escenario en el que es previsible un progresivo aumento de las negligencias médica en esta especialidad.

Con independencia de las negligencias médicas que pueden producirse similares a otros ámbitos, es cierto que en la geriatría existe un ámbito específico que no se da en el caso de otros pacientes, como es el de los casos que tienen lugar en residencia de ancianos, fundamentalmente por los siguientes motivos:

  • Cambios posturales. Muchos de los pacientes ingresados en una residencia de la tercera edad, sufre periodos prolongados de inmovilización, lo que supone un alto riesgo de sufrir ulceras por presión. Por ello, si no se adoptan los imprescindibles cambios posturales cada tres-cuatro horas pueden aparecer las temidas escaras.
  • No derivación a centros hospitalarios. Nos referimos a aquellos casos en los que se evidencian síntomas o alteraciones en el paciente y en los que por una inadecuada valoración o por evitar las molestias inherentes a un traslado no se acuerda la remisión del paciente a un servicio de urgencia hospitalaria. 
  • Falta de vigilancia (normalmente por escasez del personal). como consecuencia de la falta de especialistas que puedan realizar un adecuado control de todos los pacientes ingresados.
  • Caídas. cuando se producen por no adoptar las medidas oportunas para la movilización de los pacientes o cuando no se adoptan medidas como barreras en las camas cunado sean necesarias en función del estado del paciente.
  • Incorrecta regulación de medicación. errores en la medicación, bien por equivocación de fármacos o por administrar dosis incorrectas.
  • Maltrato. aunque no es en sí una negligencia médica, si no un delito de vejaciones o lesiones según el caso, existe un número relevantes de denuncias por maltratos a internos en residencias de ancianos.