De todos los supuestos de negligencias médicas que puedan existir, las acaecidas durante el proceso del parto, son las únicas que pueden tener efectos directos sobre dos personas distintas.

Es cierto que una negligencia médica, a fin de cuentas, siempre tiene consecuencias más allá del paciente, en su familia o entorno, pero son de otro tipo: psicológicas, morales, económicas… Nunca físicas en forma de secuelas o fallecimiento. En cambio, las negligencias medicas en el parto, sí que pueden llegar a provocar secuelas físicas e incluso la muerte de dos personas de forma simultánea.

Las especiales características del parto, lo sitúan como un acto médico complejo, pues mientras en muchos casos, una asistencia médica puede programarse o retrasarse en el tiempo, en el parto, como norma general, ello no será posible. Es decir, una embarazada no decide cuando se pone de parto, sino que se trata de un hecho fisiológico, cuyo acaecimiento puede ser estimado, pero nunca cierto.

 

Cuales son las negligencias médicas en el parto con consecuencias para la mujer

Distocia de hombros: Ocurre cuando la cabeza de un bebé pasa por la vagina durante el nacimiento, pero los hombros se atoran dentro de la madre.  Esta situación, además de tener consecuencias para el neonato, puede tener repercusión también para la madre. No es infrecuente que, en estos casos, se produzcan secuelas para la madre en forma de desgarros o lesiones en estructuras anotómicas colindantes, cuando las medidas necesarias no se adoptan en tiempo y forma.

Episiotomía: Se trata de una incisión que se realiza en el periné partiendo de la vulva hacia el ano, con el fin de minorar las posibilidades de un desgarro de los tejidos durante el parto y facilitar la expulsión del feto. Cuando la episiotomía se realiza con una deficiente angulación puede suponer una negligencia médica que provoque secuelas en forma de lesión del esfínter anal interno y/o externo que puede acarrear una incontinencia de gases y heces.

Desgarros vaginales: Se pueden producir por diversas circunstancias, pero esencialmente suelen venir aparejados al uso incorrecto de los fórceps o ventosa obstétrica, normalmente por la impericia en su manejo por parte del obstetra o también por su uso a destiempo, por ejemplo, cuando el feto no alcanzado el III o IV plano de Hogde.

Maniobra de Kriteller: Actuación consistente en presionar de modo enérgico con ambos puños o con el antebrazo sobre el fondo del útero. A día de hoy dicha maniobra no está autorizada por la SEGO en España, salvo en aquellos casos en los que la cabeza del feto se encuentra ya encajada. Si se realiza antes puede provocar daños a la madre en forma de desgarros y lesiones a estructuras anatómicas colindantes.

Incontinencia fecal: Es habitual que durante un breve periodo de tiempo tras el parto la mujer sufra incontinencia de gases y/o heces. Circunstancia que puede ser normal y no debida a una mala praxis médica. Si esta situación permanece en el tiempo, puede ser consecuencia de una negligencia médica al haber pasado inadvertida (y no haberse reparado de forma precoz) una lesión del esfínter anal interno o externo.

Neuropatía del nervio pudendo: En ocasiones la deficiente asistencia por parte del obstetra puede provocar lesiones en el nervio pudendo en forma de neuropatía del mismo.

Rotura uterina: Hace referencia a cuando se produce la rotura del útero materno durante el parto. Dicha situación suele estar relacionada con gestantes que de forma previa han tenido un parto finalizado mediante cesárea. La cesárea supone la existencia de una cicatriz en el útero, es decir, de una zona más frágil que puede llegar a romperse en un nuevo parto, especialmente, cuando la madre presentó fiebre tras la realización de la cesárea. Para evitar esta situación es preciso valorar a cada paciente  de forma particular y en caso de que exista un riesgo considerable, finalizar el parto mediante cesárea, ya que, en caso de producirse una rotura uterina en un parto por vía vaginal, pueden acaecer severas secuelas tanto en la madre como en el neonato, entre las que pueden destacarse, peritonitis, daños a órganos vecinos, esterilidad…

Síndrome de cola de caballo: Durante el proceso de administración de la anestesia epidural, si este no es realizado de forma correcta, pueden provocarse lesiones en la medula de la madre que provoquen desde simple secuelas temporales, a síndromes de cola de caballo, paraplejías…

Fallecimiento: en los casos mas graves las consecuencias de una negligencia médica en el parto, puede suponer el fallecimiento de la mujer. Varias pueden ser las causas: una hemorragia como consecuencia la afectación de una arteria, olvido de restos placentarios que provoquen una infección generalizada…

 

Mayor índice de negligencias médicas en el parto en fines de semana, festivos y noches

Como decíamos el carácter impredecible del parto, hace que en muchas ocasiones este tenga lugar en un momento en el que los centros sanitarios cuentan con menos personal, como por ejemplo turnos de noche, fines de semana, festivos o periodos vacacionales. En estos casos, existe un porcentaje mayor de probabilidades de que se produzca una negligencia médica, y más aún cuando en el centro en cuestión no haya especialista de guardia presencial, si no tan solo localizable.

 

Los protocolos de la SEGO como prueba para determinar la existencia de una negligencia médica

Siempre que hablamos ginecología y obstetricia hay que tener presente que la catalogación como negligencia médica de una acción u omisión realizada por un ginecólogo durante el parto dependerá, esencialmente, de si el mismo ajustó su actuación a los protocolos, guías clínicas y documentos de consenso de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia SEGO.

Como decíamos al inicio de este artículo, una negligencia médica en el parto puede tener graves consecuencias para el neonato. A este respecto nos remitimos a un artículo específico que  podrá consultar haciendo clic aquí.