La muerte cerebral, junto con el la parálisis cerebral y el coma vigil, es una de las consecuencias más catastróficas que una negligencia médica puede tener sobre una persona.

La muerte cerebral se da en aquellos casos en los que un paciente tiene destruido el cerebro de forma completa e irreversible con cese de la actividad cerebral. El origen de la muerte cerebral es una falta de sangre y oxígeno que provoca la muerte de los tejidos. En los casos de muerte cerebral, el resto de órganos pueden funcionar durante un tiempo si la persona está conectada a un respirador. Sin embargo, la función del corazón y del pulmón cesan si se desconecta el respirador.

 

¿Qué negligencias médicas pueden llevar a una muerte cerebral?

Como hemos visto, la muerte cerebral se origina por una falta de oxígeno en el cerebro, por tanto, son muy diversos los casos en los que una negligencia médica puede desembocar en esta situación, algunos de los más habituales son los siguientes:

  • Parto. Diversas de las circunstancias de las que acaecen durante el proceso del parto, pueden dar origen a una muerte cerebral, si no son diagnosticadas y tratadas precozmente. Suelen estar relacionadas con la pérdida de bienestar fetal durante el parto. Algunos ejemplos: desprendimiento de placenta, vueltas de cordón, aspiración de meconio… En estas situaciones, si no se diagnóstica y actúa con precocidad, el periodo de hipoxia al que se somete al recién nacido puede ocasionar secuelas que pueden llegar a la muerte cerebral, pasando por la parálisis cerebral.
  • Anestesia general. Los procesos de anestesia general entrañan gran riesgo para la vida de un paciente. Precisamente por ello, de forma previa a cualquier intervención en la que un paciente va a ser sometido a una anestesia general, es preciso realizar un preoperatorio a cargo del servicio de anestesia. Durante el proceso de anestesia general se seda al paciente profundamente, de manera tal que se pierde la conciencia, la sensibilidad y los reflejos del cuerpo (o sea lo que puede llevar en ocasiones a que se vea afectada la capacidad cardiorrespiratoria del paciente). Si un anestesista no está presente durante el acto, o si éste no se percata de la situación (por haberse ausentado o porque el paciente no esté debidamente monitorizado), puede producirse un periodo prolongado de hipoxia y con ello una muerte cerebral.
  • Retraso servicios de emergencias. Nos referimos a aquellos casos en los que un paciente sufre una parada cardiorrespiratoria por causas ajenas al tratamiento médico (ahogamiento, atragantamiento…) y los servicios de emergencias demoran su llegada y asistencia por encima de los tiempos establecidos protocolariamente.

 

¿La muerte cerebral tiene algo que ver con el coma?

La muerte cerebral es una entidad completamente distinta del coma vegetativo (si desea obtener información respecto de negligencias médicas relacionadas como el coma vigil puedes hacer clic aquí). Mientras que un paciente en situación de coma vigil puede permanecer en coma durante muchos años, siendo capaz de respirar por sus propios medios, en la muerte cerebral el paciente dejaría de respirar si se retirase el respirador.