Atlas 057

¿Por qué debemos denunciar una negligencia médica?

 

En contra de lo que muchas veces pueda pensarse, un supuesto móvil económico, lo cierto es que la motivación de las víctimas o de sus familiares para acudir a un abogado especialista en negligencias médicas, prácticamente nunca, tiene un fundamento económico. Al contrario, lo habitual es que, en la primera reunión, el afectado o su familiar, comiencen indicando “que no quieren una indemnización, sino que lo que han sufrido, no le pase a nadie más en un futuro y que se sancione a los responsables”

No obstante, y a pesar de esa motivación altruista que como normal general mueve a las víctimas de una negligencia medica a actuar, hemos de significar, que el hecho de solicitar una indemnización, lejos de tener una connotación peyorativa, supone el ejercicio de un derecho constitucionalmente reconocido, en concreto, por el artículo 106.2 de nuestra Constitución.

“Los particulares, en los términos establecidos por la ley, tendrán derecho a ser indemnizados por toda lesión que sufran en cualquiera de sus bienes y derechos, salvo en los casos de fuerza mayor, siempre que la lesión sea consecuencia del funcionamiento de los servicios públicos”

Por tanto, connotación negativa alguna debe suponer el hecho de que una víctima de una negligencia médica decida demandar al médico u hospital responsable en busca de una indemnización económica para “reparar” el daño generado. Nadie se plantea, por ejemplo, que una víctima de un accidente de tráfico, no demande buscando una indemnización por los daños y secuelas que se le hayan generado. Sin embargo, determinados colectivos en el ámbito sanitario, tienen interés en hacer creer que se trata de una actuación poco menos que inmoral. Huelga decir, que generalmente quienes así opinan cuentan con espurios intereses económicos.

Como hemos comentado en otro artículo anterior, la indemnización que se concede en un caso de negligencia médica se compone de varios conceptos indemnizatorios (secuelas físicas y psíquicas, daño moral, perjuicios económicos…) que tienen por objeto “reparar” el daño causado.

Es preciso en este punto aclarar el concepto “reparar”, pues, en no pocas ocasiones, dihco término empleado para referirse a la finalidad de la indemnización concedida a la víctima de una negligencia médica puede resultar llamativo. Si un paciente ha sufrido la amputación de un miembro o la pérdida de un ser querido, difícilmente, una indemnización reparará el daño generado. El uso de ese término responde al lenguaje jurídico. Desgraciadamente, en los casos en los que se produce un daño médico, prácticamente nunca será posible restablecer la situación al momento anterior al de la negligencia, es decir, reparar en sentido estricto la situación del paciente, por lo que no queda otro recurso, para restablecer/asemejar la situación del paciente a la inmediatamente anterior a la negligencia, que la de otorgar una indemnización para intentar “reparar” el daño generado.

Con independencia de lo anterior, en muchas ocasiones, la negligencia médica, además de suponer una merma física o psíquica del paciente, tiene una trascendencia económica directa, por ejemplo, por llevar aparejada como consecuencia una incapacidad laboral.  Por ello, aún mas si cabe, resulta necesario demandar cuando se sufre una negligencia médica, pues sus consecuencias, pueden afectar negativamente a la economía del paciente o de la unidad familiar, careciendo de sentido renunciar al resarcimiento que la Constitución y la Ley nos legitiman a solicitar.

Como conclusión podemos afirmar que demandar una negligencia médica, tiene una doble repercusión positiva:

A) Una de carácter particular, que deviene por la “reparación” del daño generado a la víctima de una negligencia médica.

B) Otra carácter colectivo, por el efecto que en el conjunto de la sociedad provoca. Nos explicamos. Si los pacientes de forma sistemática se aquietaran cuando consideren que han sido víctimas de un error médico, y no demandasen, supondría que el nivel de exigencia de calidad se viese afectado. En efecto, si los profesionales sanitarios que comenten un error o negligencia médica, vieran como el mismo no tiene consecuencias, existe la nada desdeñable posibilidad, de que la calidad del servicio empeore progresivamente.

Por tanto, al demandar una negligencia médica, no solo se obtiene una reparación del daño, si no que además se contribuye a la mejora del sistema, pues al deber de procurar una sanidad de calidad que las leyes imponen a la administración, se suman las consecuencias económicas que para la misma tendría la negligencia médica, de tal manera, que la Administración, necesariamente, deberá procurar una mejora constante del sistema so pena de tener que abonar cuantiosas indemnizaciones por los errores y negligencias de los profesionales sanitarios.

El plazo para denunciar una negligencia médica, según los casos, puede ser muy breve, las consecuencias de una negligencia médica pueden durar una vida entera. No renuncie a un derecho que le corresponde. Si cree que ha sido víctima de una negligencia consulte con un abogado experto en Derecho Sanitario.

 

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