El postoperatorio puede definirse como el periodo de tiempo que trascurre desde el momento en el que finaliza una intervención quirúrgica hasta aquel en el que el paciente se recupera por completo (más info). Se trata de un periodo crítico en el proceso curativo del paciente, dado que además de la patología que en su caso le aqueje, ha sido sometido a una intervención.

Sin perjuicio de que existen intervenciones más o menos sencillas, con mayores o menores riesgos, lo cierto es que el hecho de someterse a una intervención quirúrgica supone un riesgo importante. Por nimia que sea la operación, siempre deben tenerse presente los riesgos inherentes a la anestesia, las infecciones, e incluso los daños iatrogénicos que la propia intervención ocasiona.

Por ello, el postoperatorio es un periodo vital en la recuperación del paciente, durante el cual, el cirujano que hay realizado la intervención será el responsable de la evolución del paciente (sin perjuicio de que se encuentre ingresado en unidades específicas como las de cuidados intensivos o de reanimación).

Continuado con lo anterior, el paciente ha sido sometido a un procedimiento traumático, que supone un importante estrés en el organismo y que es susceptible de provocar no pocos problemas, especialmente infecciosos. Por ello, la vigilancia y control del paciente en este momento debe ser estrecha prestando atención a su estado general, temperatura, pulso, animo, dolores, drenajes…

 

Entre otras, las negligencias médicas mas habituales durante el postoperatorio son:

 

  • Retraso diagnóstico de infecciones. Cualquier cirugía supone una puerta de entrada a eventuales infecciones. Por ello tras una intervención quirúrgica resulta esencial un adecuado control médico y de enfermería respecto a las constantes vitales del paciente, en especial en cuanto a temperatura, drenajes y estado general. Cuando estos controles no son lo exhaustivos que debieran, puede retrasarse el diagnostico de la infección que puede poner en riesgo incluso la vida del paciente. Esta circunstancia es especialmente relevante cuando se implanta una prótesis.

 

  • Retraso diagnóstico de una incorrecta realización de la intervención. Un caso típico es el de las artrodesis instrumentadas en las que uno de los tornillos quirúrgicos es incorrectamente situado y afecta al canal medular. Si dicha situación no es diagnosticada y tratada de forma precoz (cuestión de horas) la lesión que el tornillo ocasiona al comprimir el canal medular dará lugar a graves secuelas neurológicas.

 

  • Retraso diagnóstico en complicaciones de la intervención. Un caso bastante habitual es el de las intervenciones digestivas y, más concretamente, aquellas en las que se produce una resección de parte del intestino. Una vez realizada la extirpación de parte del intestino deben anastomosarse los cabos (unirse los extremos). En algunas ocasiones fruto de estado del paciente (desnutrición) o incluso por una deficiente unión, se produce una dehiscencia de la sutura, lo que supone que el contenido intestinal pase a la zona peritoneal dando lugar a una infección grave y potencialmente mortal como es una peritonitis. Si no se presta especial atención a los síntomas de una infección en el postoperatorio puede existir un retraso diagnóstico con fatales consecuencias.

 

  • Alta prematura. A este respecto elaboramos un artículo específico al que puede accederse haciendo clic aquí.